Guárdame un poquito de esa fuerza tan devastadora que
tienes. Guárdame esas risas y esos comentarios malhablados que incluso en los
peores momentos eres capaz de soltar. Guárdame esos consejos y esa creatividad.
Guárdame esas locuras y esos disfraces que no son más que la prueba de tu
maravillosa imaginación.
Guárdame todas esas cosas para cuando me falten a mí.

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